la tentación del fracaso & otra tentaciones




"No estás llorando"-alguien dijo en voz alta.¡"Tú nunca más llorarás. Todas tus lágrimas se congelarán aquí!"


despacio



uno: el largo y cálido verano
Etiquetas: I


































la ameba se levanta tarde y deambula sonriente por su pasillo, silva algo que podría ser una petenera pero no termina de estar segura
otra entrega de letra de tres que son cuatro:

hay letras que dan alegria
Etiquetas: a m

I


III
tu en la puerta y yo en la esquina,

imagen: Mark Rothko


Se cuenta que cierto aficionado conservaba una grabación casera de María la Moreno, cantaora jerezana de principios de siglo que acuñó un estilo de bulerías por soleá que aún está vigente. Ante su repetida negativa a dejar que esa grabación fuera convenientemente traslada a un formato más fiable, otro aficionado ideó un plan para hacerlo: le pidió que le dejara escuchar la mítica bulería (cosa a la que, al parecer, el hombre sí accedía gustoso), llevando oculto un walki-talkie de la época. La transmisión del cante funcionó tan bien como la tecnología de entonces permitía y, en ella, se escuchaba lejanísimo el cante de La Moreno (que ya se escuchaba mal en el original) aderezado por los comentarios y olés del orgulloso dueño del tesoro. Más tarde, un incendio en casa del aficionado destruyó el original, por lo que sólo queda como testimonio esa grabación clandestina e imperfecta.


para belén
No: no quiero nada.
dices que duermes sola
por lo que tú quieras pase,
hay días rotos
todo es publicidad,
En la cara b de cierto disco grabado en 1927, transcurre un minuto y siete segundos sin que se escuche la voz del cantaor. La guitarra se cansa de desplegar falsetas y una voz jalea y se impacienta. La grabación pertenece a la obra escasa y admirada de Tomás Pavón, ese cantaor tan frágil o soberbio que se empeñó en cantar sólo cuando quiso, aunque no siempre lo consiguiera.
Cuando en la tarde aparezco en los espejos
inicio aquí una serie, que puede terminar su primera entrega como casi todas las colecciones por fascículos como di0s manda. Se trata de una selección de coplas flamencas cuya literatura, breve y casi siempre desgarrada, me apasiona.
Me duele la cabeza, Fulanito, me duele un taco la cabeza. Usted no tiene la culpa. O sí, Fulanito, o sí la tiene. Yo no tengo ni puñetera idea de por qué me duele tanto la cabeza. Si es por usted, si es la calefacción o por qué coño es. No tengo ni puta idea, pero me duele con cojones, Fulanito, y cuando me duele la cabeza me entra una mala hostia… Yo me voy a cagar en Dios y en toda mi puta madre, Fulanito.
Tom. Vete.
Mi pequeña vida recóndita:
La luna, si sonriera, se te parecería.
Cuando la ameba siente que la vida le aprieta, cuando la perplejidad no le salva, cuando todo es dolor, se dedica a dormir más de la cuenta. En los pocos ratos en que está despierta, suele estar sentada en el vate. Y, sentada en el vate, le dice al guitarrista del bidé:
Dice la ameba:
(ameba, del griego, amoibé, cambiante)